Andrea Crespo Granda
Creación · Lectura poética

Andrea Crespo Granda

Universidad de las Artes (UArtes)

Guayaquil, Ecuador

También participa en otras sesiones del programa

  • Viernes 19 de junio 16:30
    Plaza Pública · Manzana 14
    «La sed de las islas»

Participación en el programa

  • Viernes 19 de junio 16:30
    Plaza Pública · Manzana 14
    «La sed de las islas»

Andrea Crespo Granda (Guayaquil, 1983) es escritora, poeta y docente. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Casa Grande y Magíster en Teoría Crítica por el 17 Instituto de Estudios Críticos de México. Ha ejercido como Directora de Artes Literarias y Narrativas en el Ministerio de Cultura y Patrimonio, donde impulsó el Plan Nacional de Lectura y Escritura del Ecuador (2015–2017). Actualmente es docente del Departamento de Nivelación de la Universidad de las Artes.

Su ópera prima, el poemario L.A. Monstruo (2013), fue seguida de Libro hémbrico (2016, Premio Nacional de Literatura David Ledesma Vásquez y Premio Aurelio Espinosa Pólit). Su novela Los cielos de marzo: arquitectura doméstica de los años explora las fronteras entre la autobiografía, la memoria y la experimentación formal. Su obra figura en antologías de poesía latinoamericana contemporánea publicadas en Guatemala, Colombia y Ecuador, y fue seleccionada para la muestra Naipes arreglados: 13 poetas contemporáneos de Ecuador (Catafixia, Guatemala, 2012).

La sed de las islas — afiche

Sobre la intervención

La sed de las islas: intervención de poesía y testimonios sobre desapariciones forzadas en Ecuador

Participan:
Andrea Crespo Granda
Suelin Noriega (Comité Permanente de Derechos Humanos)

La sed de las islas es un trabajo poético que sigue la estructura de la Odisea. El poemario se conforma de 24 poemas al igual que los cantos del poema clásico. En cada una de estas entradas, la voz poética avanza en una travesía por ínsulas, territorios en los que los cuerpos de las infancias son arrasados por las violencias: trabajo sexual, desapariciones forzadas, explotación laboral infantil.

El sujeto lírico no padece de nostos por el retorno a un territorio, puesto que no hay manera de reconocer en estos espacios algún sentido de hogar o país; al contrario, subraya la extrañeza ante el horror, el ser testigo de las violencias que un estado opera y ejecuta destrozando a los niños/as y adolescentes en el camino de la construcción de sociedades postcapitalistas. Mientras avanza el viaje, la voz poética reconoce que los que esperan son aquellos quienes conforman la geografía del dolor.